miércoles, 20 de octubre de 2010

Tu jefe es el 80% de tu felicidad laboral

No es que sea una fórmula matemática, pero en el tipo de persona que te toque como jefe directo está una gran parte de tu felicidad en el trabajo, y probablemente, muchas de las respuestas que se dan en las interminables encuestas de clima laboral, tengan su causa en lo bueno o malo que sea quien ejerce ese rol. Uno puede no ganar tanto, no tener el escritorio con vista al río, no tener la laptop último modelo, o siempre salir más tarde de lo previsto...pero si tu jefe es alguien que te respeta, a quien respetás y trabajan bien en equipo, todo el resto es mucho más llevadero y uno logra mantener la motivación alta.

Un jefe no solo es la persona que define el trabajo que hacés, sino que en mucho casos es la persona junto con la cual pasás gran parte del día tratando de resolver esos mismos problemas que te plantea. Es la persona que te guía y de quien uno tiene ganas de aprender. Y además, es una persona que tiene ganas de enseñar. Es la persona en la que uno más debería confiar, es una persona que te escucha y que te habla, a vos, de manera personal, ya sea para darte un halago por un trabajo bien hecho, o para decirte con la mayor franqueza y honestidad, que en algo estás equivocado, o que no estás haciendo las cosas de la mejor forma. Uno espera poder mirar a la persona que tiene como jefe, y ver a alguien que siempre está dispuesto a dar, más que a exigir.

Tal vez todas estas cosas son las que den tanta bronca cuando el jefe que te toca, no cumple con ninguno de estas requisitos. Y es en esos momentos cuando uno piensa que tal vez, sea mejor empezar a buscar nuevos horizontes. Claramente, una de las principales razones para querer irse de un trabajo, es un jefe insoportable...y de esos hemos tenido todos, no?.

Por eso, la próxima vez que llegues a la oficina, y lo mires a tu jefe...si se trata de uno de esos que dan ganas de sentarse a tomar un café o quedarse un rato más tarde para resolver algo juntos, agradecele por hacerte una gran parte de tu vida más fácil....y si por el contrario es mejor perderlo que encontrarlo...bueno, en esos casos, uno elige sus propios venenos.

domingo, 22 de agosto de 2010

¿Cómo cambian los ingresos a lo largo de una carrera?

A lo largo de varios años, debo reconocer que la manera que tengo de pensar, entender y valorar mis ingresos se ha ido modificando, y creo que no debo ser el único (de hecho, mucha de la gente que ha trabajado conmigo en diferentes equipos, también me confirman que han pasado por las mismas situaciones).

Cuando uno sale al mercado laboral y consigue su primer trabajo, la única preocupación que tiene es que le paguen. Digamos que no importa mucho cuanto, si no acostumbrarse a ese rito sagrado mensual de ver el sueldo acreditado en la cuenta (aproximadamente el 90% de los universitarios argentinos se ven trabajando en multinacionales al terminar sus carreras, así que acepto que esto no aplica al 10% emprendedores natos). En ese momento, uno suele ganar tan poco que no se preocupa por las minucias del sueldo bruto y del sueldo neto, ya que la diferencia suele ser bastante directa y fácil de calcular…y de esta manera, empezamos a pensar de manera errada desde el inicio.
Es posible que transitemos así los primeros 5 años de nuestras carreras, teniendo en mente un horizonte temporal mensual, y una valorización neta percibida (lo que recibimos en la cuenta todos los meses) de nuestro sueldo.

Y ahí empiezan los problemas...con un poco de fortuna crecemos y ganamos sueldos mayores, hasta el punto en que por diferentes razones (topes de deducciones salariales, impuesto a las ganancias, etc), nuestro sueldo neto deja de ser una figura tan clara. He visto muchos profesionales avanzados pedir un aumento de sueldo o buscar trabajo, con el sueldo neto mensual deseado como única meta en sus cabezas…y es lógico, pero no es como el mundo se mueve, donde el sueldo bruto y el costo empresa es de lo que se discute en las áreas de RRHH.

Supongamos que pasamos ese primer escollo, hacemos el cambio y empezamos a pensar en el salario bruto y entendemos todos los vericuetos que hacen que un interesante sueldo bruto se convierta en la cifra que recibimos mes a mes. Entonces seguimos creciendo, y llegamos a la tan esperada remuneración variable…y ahí es donde vuelve a caerse nuestro mundo de flujos de fondos fijos y mensuales…repentinamente, para entender lo que realmente ganamos, tenemos que pensar con un horizonte anual, el cual nos obliga a tener una visión de nuestros ingresos que nunca hemos contemplado y que creo que pocos logran alguna vez incorporar, en detrimento de maximizar su salario anual, y lo que ganan en última instancia.


Si siguen adelante en su carrera y en algún momento deciden independizarse y pasar al mundo tan publicitado hoy en los diferentes MBAs del entrepreneurship y el self-employment, dos nuevos desafíos los esperan. Olvidar la uniformidad en el monto que ingresa a sus cuentas corrientes, y tal vez el más difícil, la cadencia mensual del flujo de fondos. Todo un desafío psicológico.

Si llegaron hasta acá en el post, es porque han vivido, o al menos reconocen, todos estos pasos en sus vidas laborales…desde el principio deberían indicarnos que es mejor pensar términos de sueldo bruto, planificando un objetivo anual de ingresos y gastos (y con suerte, también ahorros), que el trabajo en relación de dependencia tiene las ventajas de la uniformidad y periodicidad del ingreso, pero que existe otro mundo, con otras ventajas, donde pueden ser sus propios jefes.

En varios momentos de nuestras vidas agradeceríamos que alguien lo hubiera hecho.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Simon Anholt y el Citymarketing


Durante el cursado de la materia que doy en el MBA de la Universidad de Palermo, en uno de los encuentros hablamos respecto a los diferentes esfuerzos que realizan los países (también aplicable a ciudades) por posicionarse globalmente utilizando para esto diferentes acciones de branding.

El otro día visité el sitio de Simon Anholt, que es un especialista en el tema, bajé un pdf con un artículo que escribió para The Economist hablando sobre este tema (pueden bajarlo aqui ).

Me llamó particularmente la atención un punto que Anholt destaca como la gran diferencia entre el branding realizado por empresas y el aplicado a países. En el caso de las empresas, las acciones de construcción de ese posicionamiento están bajo un grado amplio de control de su parte (tanto lo que produce o crea la empresa, como sus procesos y en menor grado los comportamientos de sus empleados, son gestionables).

En el caso de una ciudad o un país, que toma la decisión de asociar su imagen a ciertos valores y aspectos de su identidad, no existe manera de controlar los comportamientos de sus ciudadanos, empresas, entidades, instituciones, etc. más que esperar que no exista una gran divergencia entre uno y lo otro y que exista una coherencia entre lo comunicado y la realidad.

Es verdad que si bien las herramientas pueden ser similares, el enfoque para poder hacer marketing en empresas y en países, tiene una diferencia importante en este punto, que le agrega mayor incertidumbre a lo segundo.

La próximo vez que veamos este tema en el curso, seguramente lo voy a plantear de una manera distinta.

lunes, 16 de agosto de 2010

La larga cola y Tinelli

Hace un tiempo leí el libro “The Long Tail Economy” del editor de la revista Wired, Chris Anderson. En el libro el autor discute el concepto de la larga cola, indicando la manera en la cual internet ha multiplicado la oferta de bienes y servicios al haber liberado al comercio de las restricciones típicas de la economía real, principalmente en cuanto a aspectos de producción y de distribución. El nombre del libro se debe a que internet ha permitido que exista una larga cola de artículos que antes no hubiesen podido ser comercializados, y ahora sin embargo, logran llegar a las tiendas virtuales y ser comercializados.

En particular, cuando se analiza la Televisión como medio de distribución de contenidos, su visión es que aun se encuentra dentro de la lógica tradicional de los grandes éxitos de ventas y la escasez de espacio, ya que tiene aún una restricción básica en la cantidad de horas de prime time de público, lo que la hace que todavía se centre en la necesidad de generar grandes éxitos. Para esto, la TV se enfoca en desarrollar contenidos populares que aseguren grandes audiencias, aunque de dudosa calidad artística o social. En este sentido, el morbo de las peleas y lo explícito del contenido sexual de Tinelli genera un estímulo que resuena en la gran mayoría del público, que se suma a esta propuesta televisiva, mucho más que si se tratase de contenidos mas elaborados, aunque de por sí, con una audiencia más segmentada y probablemente económicamente no viables.

Resalto esta explicación porque es una visión diferente respecto a la cotidiana crítica hacia la mala calidad de la Televisión que suele enfocar como causa principal la degeneración de la sociedad misma, diciendo que es un espejo de la Televisión. En este caso, la visión es que la estructura propia de algunos medios hacen que sea necesario apuntar a contenidos masivos, los cuales no son la causa sino más bien la consecuencia de esa estructura.

sábado, 31 de julio de 2010

Nietzsche y la Educación


Estoy leyendo un libro sobre Nietzsche ("Idea de Nietzsche" de Fernando Savater), que tiene un apéndice en el que Savater discurre sobre 50 palabras respecto a sus escritos filosófícos. En una de ellas, habla sobre el significado de la palabra Plenitud en el universo nietzschiano, diciendo lo siguiente:



"Haber perdido la necesidad fisiológica de convencer es el síntoma más hondo y radical de sabiduría: no se puede arrastrar a nadie hacia la cumbre. El discurso persuasivo, que no renuncia a ganar adeptos por cualquiera de los métodos que la retórica o el histrionismo proporcionan, aún se experimenta a sí mismo como instrumento...pone su gozo en una reacción buscada en el otro que cuando llega es puro eco de ese instrumento".



Luego sigue:



"Quien por placer lúcido quiera experimentar con otros la cumbre, no podrá exponer más que las condiciones para que ésta sea posible; oficiará como organizador de la fiesta, como maestro de ceremonias...Para ello es indispensable que él se encuentre ya en la cumbre, es decir que no tenga necesidad alguna para su goce de que los otros logren o no logren llegar hasta la cima...el peligro para esta fuerza que describo reside en la compasión por el otro, en la preocupación por su bien...si el sabio desciende para auxiliar a su prójimo, de hecho dificulta el ascenso de éste en lugar de facilitarlo, pues dimite de su papel de seductor en la cumbre y a la cumbre solo se asciende por seducción...

Compárese esto con el modelo actual de Educación..."

Una mirada diferente sobre el rol de los educadores.